spacearoundarticlescolumnseditorialHispanic Apostolatelettersopportunitiesparish profileshortakes
16 de abril de 2012 | Volumen 87, Número 12

ABOUT US

ARCHIVES

CONTACT US

HOME

THE CATHOLIC  DIOCESE OF  RICHMOND

– Necrology

HISPANIC  APOSTOLATE

foto: Sr. Obispo Joseph J. Madera, M.Sp.S.(3° de 5)
Los pecados son perdonados únicamente bajo la acción de Dios Espíritu Santo

Es urgente el tener presente que al Espíritu Santo se le atribuye el perdón del pecado. A mí me pareció muy fuerte una frase que escuché cuando estaba estudiando teología. El profesor dijo: “Jamás se ha perdonado pecado alguno sin la acción del Espíritu Santo”. Le he dado vueltas y vueltas a esa frase en mi mente y en mi corazón y cada día me convenzo más y más de esa aseveración.

Dice la Biblia que al principio del mundo el espíritu se cernía sobre la masa informe del universo: “La tierra era caos y confusión” (Gen 1,1). Y añade: “un viento (espíritu) de Dios aleteaba sobre las aguas”. No se trata del Espíritu Santo, sino de la presencia creadora de Dios.

Dios infundió su espíritu en nuestros primeros padres, pero el pecado rompió esa relación bonita con el Creador. En el Nuevo Testamento se hará evidente la acción del Espíritu Santo. El vino a darle forma a la humanidad redimida. El restauró la presencia del “espíritu” de Dios en el hombre. El fue el actor de la “Nueva Creación”, de la humanidad redimida del pecado: “Así es todo el que nace del Espíritu” (Jn 3,8).

El Hijo de Dios vendría a nosotros como Redentor del género humano: “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn 12, 31) y será juzgado por el Espíritu Santo (Jn 6, 11). La llegada del Redentor era el desplazamiento de Satanás que había separado al hombre de su amistad con Dios por medio del pecado. Por eso Cristo le llama al demonio “el Príncipe de este mundo”.

El Hijo de Dios se haría presente en el mundo por medio de su encarnación en el vientre purísimo de María. El venía a librarnos del pecado por medio de su muerte redentora, la cual se realizaría por el derramamiento de su sangre, recibida por medio de María.

La Iglesia nos insiste en la doctrina acerca del pecado original con el cual nacemos todos los humanos.

El ángel del Señor le indicó a María que concebiría en su seno al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo. En la concepción de Jesús todo sucede por el poder del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo tuvo que preparar el habitáculo del Hijo de Dios. El purificó a María preservándola de pecado, aún desde el momento en que fue concebida en el vientre de su madre. En esa forma el Espíritu Santo manifestó su poder para eliminar toda huella de pecado y la llenó de gracia, según la capacidad de ella.

Jesús, después de la resurrección, se presentó ante tus discípulos, los cuales estaban confundidos, espantados por la muerte de Cristo y la vergüenza de haberlo abandonado (Mt 26, 56). No sabían en dónde se encontraban ante Jesús. El se les apareció y, después de darles el saludo de paz, les indicó cuál era su misión. Sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonado; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Jn 20, 23). Esa era su misión: Erradicar el pecado, librar del pecado al pecador y hacerlo hijo de Dios. Todo eso lo realizarían únicamente con la fuerza del Espíritu Santo. Jesús mismo, como Redentor, siempre perdonó por la acción del Espíritu Santo.

(Continuará en la siguiente edición.)

purple line

graphic: matthew 25 series: immigraion reform

purple linehorario de misas en espano

para regresar al principio de la página


About Us | Archives | Around | Articles | Columns | Contact Us | Editorial | Home | Letters | Opportunities | Parish Profile | Shortakes | The Catholic Diocese of Richmond
Marca Registrada © 2012 The Catholic Virginian Press. Los artículos de Catholic News Service, incluyendo la columna del Padre Doyle, no se pueden reproducir debido a los derechos de autor.
The Catholic Virginian es unapublicación quincenal que sirve a los feligreses de la Diócesis Católica de Richmond. Esta página digital incluye algunos, pero no todos los artículos de la versión impresa de The Catholic Virginian.
Para información sobre subscripciones póngase en contacto con nosotros.