El rol del catequista: de evangelizador pasa a ser evangelizado
Por Hna. Inma Cuesta, CMS
Article: ¿Cómo estamos llamados a vivir nuestro ser cate-quistas de un modo coherente? Una vez más, queremos compartir con todos ustedes la experiencia del último taller “El Camino a Cristo”— Pathways que tuvo lugar este 7 de noviembre pasado en el Centro Pastoral Diocesano en Richmond. Los participantes estuvieron entu-siasmados de tener la oportunidad de conocer más acerca de las enseñanzas de la Iglesia. Como todos sabemos, el rol del catequista es fundamental en nuestra acción pastoral. Ser catequista hoy significa estar abierto a los desafíos que las enseñanzas de Jesús y de la Iglesia nos presentan para vivir en coherencia entre mi llamado a ser evangelizador y mi llamado a crecer como persona integral.
Ante todo, ser catequista hoy significa abrirse a los nuevos desafíos para vivir como discípulos de Jesús. Si miramos a nuestra historia de salvación como pueblo de Dios, nos damos cuenta que está llena de ejemplos desde Israel que no quiere caminar en el desierto y murmura (Ex 16) a Nicodemo que no quiere renacer de lo Alto (Jn 3); desde Pedro, que después de haber creído, niega su amistad con Jesús ante el miedo o, el joven rico que no responde al desafío de aventurarse con Jesús y se va triste porque rechaza el crecimiento, el riesgo, el camino (Lc 18,19). Todos sabemos que vivir coherentemente es el gran reto que tenemos como cristianos practicantes. Ya que, el crecimiento no es sólo a nivel físico (nacer, crecer, multiplicarse y morir), sino una transformación, un proceso que conlleva sacrificio y muerte a uno mismo, como el grano de trigo que si no cae en tierra y muere no puede dar fruto (Jn 12,24). Por lo tanto, ser catequista hoy significa aceptar la ley pascual que conlleva a una transformación de vida.
Segundo, nosotros nos convertimos poco a poco en aquello que deseamos ser. Vivir nuestra fe de un modo integral vivifica nuestra dignidad como hijos de Dios. Es el proyecto que Dios tiene para con nosotros, los seres humanos: “A cuantos lo han acogido les ha dado el poder de convertirse en hijos de Dios” (Jn1, 12). A hora bien, ser hijos de Dios conlleva regenerar vida y como tal implica vivir en la gracia, es decir, pasar del pecado como la mujer que unge los pies de Jesús de perfume (Jn 12,1) y convertirse en proclamadores de su Palabra como María Magdalena: “He visto al Señor” (Jn 20,18). Por lo tanto, ser catequista hoy significa aceptar nuestra fragilidad y aceptar la fatiga de crecer superando todo egocentrismo, fáciles gratificaciones, legalismos, etc y acoger la nueva vida que nos viene de Jesús.
Finalmente, toda esta experiencia hace que vivir el camino a Cristo nos revele el misterio de nuestro ser persona no sólo como individuos, sino también en relación con los demás. Estamos llamados a vivir con los otros por nuestra misma condición humana y social. Somos seres sociales y no podemos vivir aislados como islas, nos necesitamos unos a otros para crecer en dignidad y caridad. Estos dos factores nos ayudan a que seamos más humanos y flexibles unos con otros, dejando nuestras diferencias a un lado para convivir desde el llamado de Cristo y desde la invitación de Pablo a ser miembros de un mismo cuerpo, el cuerpo de la Iglesia, instituida por Cristo.
Para concluir, podemos decir que ser catequista hoy implica ser discípulos de Jesús, acoger nuestro ser hijos de Dios y vivir con toda la dignidad que esto conlleva viviendo en comunión con los demás y creando entre todos un solo cuerpo que es la Iglesia.
Bibliografía:
FERRARI, G (1997): Religiosi e Formazione Permanente, EDB, 1997 pp. 14-19
CORETH, E (1991): ¿Qué es el hombre?.Ed. HERDER. Barcelona.

¡Háganse contar!
Por Alejandro Aguilera-Titus
Asistente Director del Subcomité De Asuntos Hispanos; Secretariado de Diversidad Cultural En La Iglesia de la Conferencia de Obispos Católicos de Los Estados Unidos
El Censo del 2010 es de fundamental importancia para la comunidad latina. El hecho de que se sepa, a nivel local, el número de habitantes que ocupan un territorio garantiza que haya el reconocimiento y los servicios adecuados para las personas que viven en esa comunidad. Al ser contados los miembros de una comunidad, se garantiza por medio del gobierno los servicios que esa comunidad necesita. Los hispanos/latinos deben ser contados. La Conferencia de Obispos Católicos de Los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) ha trabajado en censos pasados desde el mil novecientos setenta (1970), ochenta (1980), en el dos mil (2000), dise-minando información y exhortando a las comunidades de las parroquias, tanto de habla inglesa, como de habla hispana, como de cualquier otra lengua a que participen en el censo. Ésa es una respon-sabilidad civil. Se hace de maneras distintas en distintas diócesis y parroquias, pero el énfasis está en promover la participación, proveyendo la información generada por la Oficina del Censo. Un mensaje importante para todos nuestros hermanos y hermanas latinos, hispanos, es que es muy importante hacerse contar. No nada más por las generaciones presentes, sino también por las generaciones futuras. Contarte hoy, quiere decir que tus hijos y tus nietos y los hijos de tus nietos serán contados.
La Oficina para el Apostolado Hispano y la Comisión Hispana de la Diócesis de Richmond trabajarán juntos con nuestras parroquias locales para repartir más información al respecto dentro de los próximos meses.

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